Viviendo nuestra misión

Viviendo nuestra misión


“Id y haced discípulos a todas las naciones…”


Mateo 28:19


 


En San Pablo el Apóstol nos dedicamos a FORMAR DISCÍPULOS INTENCIONALES. El diamante del discipulado es nuestro plan de juego para lograr esta misión. Creemos que cada discípulo está llamado a encontrarse con Cristo personalmente, a seguirlo apasionadamente, a descubrir su llamado único y a servir al mundo en consecuencia. Lo hacemos siendo intencionales con cada persona, proceso y programa. ¿Por qué? Porque amamos a Dios y honramos la Gran Comisión que Él nos dio.


AMOR...Jesús.

El camino espiritual comienza con un encuentro personal con Jesucristo. Estos encuentros cambian nuestros corazones, nos encienden por Cristo y reorientan nuestras vidas hacia Él. Lo que hacemos en esta “línea de base” crea oportunidades para que el Espíritu Santo trabaje mientras las personas se encuentran con Jesús y abren sus ojos al AMOR de Dios que transforma sus vidas, ayudándolas a “enamorarse” del Salvador Resucitado. A través del encuentro y la conversión continuos, nuestros corazones se encienden y nuestra relación con Dios se renueva.

APRENDE...a ser discípulo.

Después del encuentro inicial con el Señor, la etapa de APRENDER del desarrollo espiritual ayuda a las personas a desarrollar los hábitos del corazón y la cabeza que aseguran el crecimiento de su relación con Jesús. Las personas en esta etapa aprenden a orar, a leer las Escrituras, a recibir los Sacramentos con el corazón completamente abierto, a tener comunión con otros discípulos, a escuchar la voz apacible y delicada de Dios y a encontrar el coraje para seguir a Jesús diariamente. Nuestro objetivo en esta etapa es formar seguidores de Cristo vibrantes, maduros y disciplinados.

VIVE...tu llamado.

Esta etapa del camino espiritual se centra en el discernimiento. Se supone que el individuo es un discípulo maduro y se plantea las preguntas: “¿Cuál es mi llamado único en esta comunidad? ¿Cómo se aplican mis dones y afinidades al mundo en general? ¿A qué papel único me está llamando Dios?”. El trabajo de la Iglesia en esta etapa proporciona un proceso de discernimiento mediante el cual cada discípulo puede descubrir cómo sus pasiones más profundas se cruzan con las mayores necesidades del mundo para dar gloria a Dios.

LANZAMIENTO...al mundo.

Una vez que un discípulo descubre su llamado, ¡es hora de ponerse a trabajar! Está listo para ser LANZADO al mundo para servir a los demás de acuerdo con sus dones y pasiones. Es enviado al mundo para interactuar intencionalmente con los demás, construir relaciones auténticas y compartir el evangelio en el contexto orgánico de su vida diaria. El trabajo de la Iglesia en esta etapa es brindarles a los discípulos intencionales una oportunidad de vivir su llamado, de avanzar hacia el verdadero yo, la persona que Dios nos creó para ser.

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